Tag Archives: economía social del conocimiento

Economía P2P: El inventario de activos del conocimiento

El proyecto Ingenesist, desarrollado en el estado de Washington (EEUU), se ha interesado en FLOK Society y ha respondido a nuestra Carta Abierta. Ingenesist propone a Ecuador la creación de un inventario de activos del conocimiento: una forma de mantener la capacidad productiva del sistema económico actual sin forzar a las comunidades a competir la una con la otra, lo cual sólo ha generado separación y distanciamiento entre las mismas, según sostiene la propuesta entregada por Ingenesist.

Esta propuesta nace del convencimiento de los desarrolladores de este proyecto que las formas actuales de medir la productividad son decadentes. El PIB (Producto Interno Bruto), por ejemplo, mide el número de  carros producidos, los kilogramos de maíz que han sido cosechados o el número de casas construidas, pero deja de lado elementos que han sido preservados, compartidos o enseñados. Una verdadera economía P2P debe medir el valor total del conocimiento que se ha intercambiado en las comunidades.

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Primera semana de debate sobre el COESC+i  

El Código Orgánico de la Economía Social del Conocimiento y la Innovación (COESC+i) llegó a su primera semana de debate tras su lanzamiento. La wiki de la iniciativa registra hasta el momento alrededor de 3.670 visitas.

El proyecto – impulsado por la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) – busca que las ideas y sus creaciones sean de uso público. El concebir el conocimiento como un bien público es el primer cambio de paradigma que se debe consolidar para la construcción de una economía social del conocimiento.

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El empoderamiento de lo local para el beneficio global

FLOK Society ha recibido otro valioso aporte en respuesta a su Carta Abierta. Kevin Parcell, pensador alrededor del procomún y propulsor del concepto de Reconomía, explica cómo las sinergias del conocimiento local y las redes globales benefician el desarrollo sustentable de las comunidades.

Uno de los inconvenientes de la estructura democrática actual es que su distribución de poder (de arriba hacia abajo) tiende a dejar de lado los valores de los sistemas naturales y humanos de ámbito local. Nadie conoce mejor sus realidades, fortalezas y necesidades que las propias comunidades. Es así que el empoderamiento de lo local, en consecuencia, derivaría en un sistema eco-sustentable más confiable. Sin embargo, una distribución de poder exclusivamente inversa (de abajo hacia arriba) también impediría una sinergia completa.

Parcell lo explica de la siguiente manera: “Como individuos experimentamos todo tipo de climas, donde quiera que estemos, de tal manera que las tendencias climáticas son muy difíciles de estimar basándose en cualquier experiencia local en particular”. Es así que el más eficiente poder que se puede distribuir entre los individuos es el “empoderamiento relacionado con su entorno (por ejemplo: desarrollo y conservación de recursos locales)”. Ahora bien, para que esfuerzo local se canalice apropiadamente, debe existir una infraestructura global que expanda este conocimiento para el resto de comunidades.

El autor plantea la necesidad de una infraestructura global que funcione como una interfaz con dos propósitos: el primero, conectar las economías locales y globales de forma que podamos explotar la economía de escala global proporcionando tecnología a las comunidades locales en constante cambio y evolución; y segundo, lograr que esa interfaz sirva de apoyo entre comunidades locales de tal manera que se conecten a una red global de que garantice el acceso al conocimiento.

Esta interfaz se vuelve viable con las posibilidades de conectividad que ofrecen las nuevas tecnologías en Internet.

Los ecosistemas locales y globales deben participar del intercambio con beneficios mutuos y entender que el uno depende del otro. Tomemos la función del agua como ejemplo, propone Parcell. El agua lleva nutrientes a la raíces (local), lo cual exporta beneficios para toda la atmósfera (global). Los sistemas económicos locales tienen que hacer lo mismo, sólo que ellos exportarían valor (conocimiento) al sistema global. Actualmente, sin embargo, este sistema global traslada este valor a los lugares en donde menos se necesita –como si lloviera sólo sobre los océanos-. “En semejante desastre ecológico, tendríamos que encontrar una manera de mantener el agua local, sin necesidad de acabar con la atmósfera. Lo mismo sucede con nuestra economía, debemos mantener el valor local para crear sistemas locales prósperos sin necesidad de cortar el sistema global, de lo contrario los sistemas locales fallarán y con ellos el sistema global”, concluye su reflexión Parcell.

Lee aquí el documento original compartido por Kevin Parcell: español /english.